La creación tiene un punto de misticismo que alberga los corazones de todos sus ocupantes.

Creación, vida, sustento, existencia. Todo aquello como quieras llamarlo que se expresa a través de nuestros egos, personalidades y cuerpos físicos.  En muchas ocasiones sin control alguno, como inercia del agua que corre por un río.

Todo es vida, todo es creación, desde la idea de una silla, hasta el florecimiento de una flor. Las notas musicales de los humanos, de los insectos, la respiración de tu pecho, el simple acto de hacer el amor entre las aves, el susurro del viento entre los árboles o el movimiento lento de un caracol.

También lo son los materiales que conforman mi habitación, el yeso, el ladrillo, la pintura, la madera de los muebles, el metal de mis ornamentos. El plástico de los enchufes, los cables de electricidad. La ropa que me abriga, el agua que me limpia, el calor de mi estufa de butano.

Todo es vida. Todo proviene de la vida, de la madre tierra, del sustento creado.

¿Te crees muy separado de ella? Todo viene de ella. Tú formas parte de ella.

Cuando surja en ti un nuevo nacimiento, sea el que sea; acógelo, nútrelo, cúbrelo y mécelo. Ha surgido algo nuevo de dentro de ti. Esa es la vida y su creación, se expresan a través de ti. No eres el dueño ni el genio de esa expresión, eres simplemente la herramienta por la cual se manifiesta. Porque tu eres vida, eres creación. Más allá de tus pensamientos, de tus creencias, de tus estructuras éticas y lógicas que configuran la creencia de tu YO.

La materia es el juego que viene a experimentar el plano espiritual. Desea tocar, quemarse, helarse, arrastrarse por las fluctuaciones, los cambios, la percepción del tiempo, hallarse en la ilusión de lo externo. Para reecontrarse, para disfrutar del camino que hay hacia casa. Y no confundáis por favor, la vuelta a casa con la espiritualidad, la luz o el cielo. Pues la casa también es la tierra, la vida, lo eterno del ciclo que se relaciona entre lo espiritual y lo terrenal. El padre cielo y la madre tierra, que entre ambos generan una continua creación eterna llena de júbilo y amor.

Para ella, todos sus hijos están protegidos mientras exploran su mundo. Mientras experimentan sus límites y toman su libre albedrío. El amor incondicional de esta energía acoge y abraza el lado oscuro, el lado luminoso y cualquier otro lado multicolor. La creación no tiene juicios, no emite valoraciones, se observa a si misma, encontrándose, fallando, disfrutando, equivocándose, iluminándose y volviendo a nacer.

No importa, reside en ella un servicio divino. Un amor incondicional para todos los seres que la habitan. Esperando pacientemente un resurgimiento de la consciencia de todos sus hijos que viven en los límites, aun perdidos.

Puede resultar difícil para los humanos mentalizados, idiotizados, industrializados y urbanizados. Pero para sentir el lado más espiritual hemos de sentir el lado más terrenal y natural, y de eso, lamentablemente estamos desconectados.

Los cocodrilos han de comer piedras para no estar flotando en los ríos, algo así hemos de materializar para sentirnos conectados a la tierra. Densificarnos, estructurarnos, tocar lo tangible, bajar a las raíces, a lo físico y terrenal.

Ser, estar.

Porque lo glorioso de manifestar la creación es sentir nuestras ideas, experimentar nuestros deseos, sentir nuestras emociones y hacer realidad nuestros sueños.

Para ello, necesitamos antes crecer, nutrirnos y desarrollarnos. Una vez listos, podremos ofrecer, dar y entregarnos a la vida y a nuestras ilusiones.  Todos estamos conectados, todos formamos parte de un gran ciclo.

El verdadero significado de un tallo no es el tallo mismo, es dar sustento al nacimiento de una flor. Por lo que todo, absolutamente todo, es la misma vida haciendo de intermediara entre millones de partes de expresión de ella misma.

Ahí esta lo único de la creación, ahí esta el «todo es uno y uno forma parte del todo».

Empieza a mirarte hoy como la Tierra y la creación te miran, como creador/a, como hijo/a de ella, que está en esta vida manifestando su propia invención.

Y sin más, me marcho a crear, arrumacos y cariños con mi gato, que me empieza a llamar.

 

 

Me miró el zorro y me dijo: ¡Empieza ya! El primer paso, comienza con reconectarte con la Madre, agradecer el regalo de la vida, reconciliarte con todo lo material, pues está esperando ahí para ti, saco de huesos y carne. ¿dónde está tu destreza, tu habilidad? Haz uso de tu tridimensionalidad. Todo en nosotros es magia. «

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