Deseaba conocer quién me acompaña en estos momentos de locura y transición…

Viene a mi la imagen de una serpiente, larga y cálida rodeándome los brazos de izquierda a derecha y sube por mi cabeza. La identifico, dorada y sabia.

-Hola Cobra, ¿Qué venimos a trabajar hoy?

-Tu desapego. El enganche más fuerte que hay: lo que tú llamas Amor, deseo, dependencia y necesidad.

-Vaya. Muchos meses de aprendizaje, años de errores, comportamientos repetitivos. Una rueda que siempre se abría y volvía a la misma entrada… Como las puertas giratorias de los hoteles. Crees que controlas la salida, pero aveces la inercia te saca por la entrada. Así me pasa a mi.

¿Y el ser humano? Volviéndose loco, creyéndose convencido totalmente de haber aprendido la lección. Parece realmente cómico. Haber saboreado la sabiduría y la lección por instantes, abrir la mirada e iluminarse por días, por horas, por segundos; Creyendo que actuaria en consonancia a mi gran visión, pero tropezando otra vez…

Siento de nuevo una culpa y tristeza en mi interior… En ese momento siento culebras de agua en mi vientre y siguen nadando dentro, desde el apoyo, desde la paciencia. La cobra, me llama a transmutar mi ego.

-«Es solo un espejismo» Atraviésalo por fin, siempre estará ahí para ti. 

-No deseo atravesar nada, necesito llorar. Allá donde está la herida, allá donde evito llorar, allá donde refreno las cascadas y fuentes de emociones densas, hay un oro que me invitar a mirar.

-Déjalo liberar, pues.

-Sé que Mi madre me acompaña desde el otro lado, para abrir las puertas de las lágrimas, purificando mi alma. Me acompaña a sentirme vulnerable ante la vida, me dice que ahí está la fortaleza. Son palabras que aún a día de hoy sigo sin querer entender en ocasiones.

-Cuando la culpa invade mi persona, algo me susurra…

-«No estabas preparado, eso es todo». La vida no emite ningún juicio sobre tus decisiones. Los únicos humanos que conocen tu sombra, son los que pueden sostenerla de verdad, porque ellos vibran igual, o incluso más bajo de lo que puedes pensar.

-Me dejas sorprendida. En cuanto a lo primero, Exacto.  Los animales cuando me miran me inspiran una profunda benevolencia en la causa, en el error, en mis sentimientos y mis repeticiones. Parece como si no hubieran juicios…

En cuanto a los humanos, que me dedican esas acusaciones descubro aspectos de ellos mucho mas oscuros que ni yo podría plantearme.

Anoche tuve una gran visión en mi meditación. Una lámpara de escritorio enfocaba el asunto que me preocupaba, alumbrando a dos personajes, y un tercero caído y derrotado. Y pensé: -¿Qué estoy iluminando, en qué enfoco mi atención?

Prestar toda nuestra luz, todo nuestro pensamiento, toda nuestra intensidad a un evento, a una persona, a una situación…

-Lo estás haciendo constantemente. Y te resulta un juego muy enriquecedor para no conectarte de nuevo y tomar tu propio poder

-…. La lámpara ardía, se quemaba la bombilla. Podría estar iluminando esa escena durante la eternidad. Incluso podía ver su desarrollo, y su desenlace final.

Pero nada de eso me hacía saber quién era yo. Seguía enfocada en el otro. Yo había dejado de brillar, para iluminar una proyección de mis miedos y mis inseguridades, convirtiendo mi personalidad en un personaje que desnudó todos los valores de mi esencia real, ensombreciéndola.

Entonces la lección, no es saber qué pasará o qué no pasará. Qué es correcto o incorrecto hacer o actuar. Obsesionarse con el futuro, intentar arreglarlo todo o tener todo bajo mi control.

-Nada está al alcance de tu mano, más allá que lo único que está al alcance de tu autoconocimiento y reflexión. Y eso solo lo encontrarás en tu corazón. Te lo debes a ti, a nadie más.

La invitación es que la luz de la que hablas vuelva a arder, pero esta vez no para iluminar una circunstancia, o iluminarlos a ellos, si no para iluminarte a ti mismo. Ser tu propia lámpara de luz natural. 

¿Hace cuanto estabas perdida? Parecía que te estabas encontrando, pero te saliste de nuevo del camino. Te has permitido olfatear verdaderamente tu propio poder en contadas ocasiones porque te da miedo conocer todo lo que puedes llegar a SER y te mueves en un mundo de dualidad en que la sombra no te deja marchar.

Tú eres tu propia lámpara, tú brillas desde tu esencia de lo que eres verdaderamente, pero cuando pierdes el centro, tu luz se proyecta en algo terriblemente deseoso de amor y atención. Donde la oscuridad hará todas las posibles acciones y escenas para que centres tu luz en ella, y le brindes esa importancia tan anhelada.

-Te entiendo. Ese trabajo, esa enfermedad, ese desamor, esa traición, esos amantes…Entonces visualizas a esas dos personas, esas 4, esas 5. Esa situación, ese grupo de almas. Y piensas: «me estáis enseñando a que vuelva a iluminarme en mi misma, a que preste mi atención sobre mí de nuevo». Y deseo dejarles libres.

Resulta que esos demonios, se están convirtiendo en mis cómplices para que vuelva a encontrar el camino de mi interior, para que arregle mi brújula, que perdí muchos años atrás.

-Exacto, el juego se convierte en interesante.

-Porque allá desde la mirada de los enemigos y rivales, del antítesis del personaje heroico, que solemos ser siempre nosotros, se desenmascara un objetivo mucho mas transpersonal para cada una de las partes.

-Humanos.

Bebés balbuceantes. Compartís el dolor porque os amáis, soltáis el daño cuando no podéis sostenerlo más, lo compartís haciendo daño a vuestros seres queridos, porque os prestáis voluntarios para expresar la energía estancada que debe ser liberada. Buscáis en personas, os entregáis a diferentes caras y relaciones.

Muchos de vosotros lleváis grandes montañas a cuestas. No os permitís abriros a la vulnerabilidad. Tacháis vuestros deseos profundos, reprimís vuestras alegrías y vivís en el miedo por castigo. Creencia de no ser merecedores. 

Pero si miráis a vuestros ojos, solo veréis amor, disfrazados de sombra, que se manifiesta desde la tristeza, la ira o el miedo. Un Ego que baila entre disfraces y personalidades variables.

¿Os habéis atrevido a abrazar todos esos sentimientos? ¿Verdaderamente?

La liberación de la circunstancia, de la persona, del deseo, del problema, es entregarte al plan supremo que te hace amar de verdad. 

Amarás cuando sepas dejar aquello que tanto amas en libertad.

No será el enfoque de tu lámpara de escritorio, no iluminará tu proyección sobre aquella realidad. Tu luz ha de salir de ti, de dentro, y nunca, jamás enfocar tu luz sobre algo o alguien. Y nunca con intención de manipular. Ese es el deseo del Ego, no de tu corazón.

Transmutar, lo haces deliciosamente bien, por eso te acompaño en tantas partes de tu existencia. Formo parte de tu aprendizaje. ¿Qué sientes por mi?

-Respeto, admiración. Soy tan solo nada y lo soy todo en plenitud con la vida. Sigo aprendiendo.

-Esa es la respuesta que te centra en tí misma, la pregunta en sí no era por que me importara qué piensas sobre nosotras, las cobras y las serpientes. Si no que deseaba que contestaras lo que has comprendido por fin.

Amarás cuando des la libertad, cuando desenfoques tu luz sobre ese alguien y empieces a Brillar por ti misma.

Si proyectas tu luz sobre algo externo, siempre generará sombra.

Si brillas sin embargo desde dentro, la sombra siempre estará externamente a ti.

Recuérdalo.

Seguiré andando pues con mi sombra, y apagaré la lámpara que me hace desgastar mi energía mirando y observando todo aquello que me preocupa, ampliando más la sombra, para ser el lucero donde van las mariposas de la noche a bailar.

Gracias.

Infinitas gracias…

 

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