Aves que me susurran al oído:

Canta tu propia melodía ahora, estamos escuchando.”

Hace pocos días descubrí este escrito que hice hace 3 años y en esta ocasión deseo compartirlo con vosotros sin hacer ninguna reflexión más que la vuestra propia.

Gracias a las aves que me estáis acompañando a volar en esta nueva etapa, por hacerme cantar y ver los colores mucho más brillantes.

Infinitas gracias.

 

 

Como un pianista que mira una partitura blanca desconcertado, él recuerda:

Las notas se unen entre si, con tiempos… había un compás”

Tiempo cero ve ahora, sabe que los silencios también son importantes, pero recuerda que están ahí porque forman parte de una melodía perfectamente diseñada.

Pero ahora no había nada.

El ritmo y el pulso quedó en el olvido. Como si un grabe agujero negro le hubiera destruido toda su creación.

Sí, digo negro porque vino de incógnito. Se llevó la fusa, la negra, la blanca y la semicorchea con un acto silencioso. Y muy delatador. Ahora no había sonido. No había canción.

Y sintió el vacío. Durante mucho tiempo.

Silencio

Tu-tum” algo sonó en su pecho dormido.

Tu-tum”

Silencio desgarrador.

Tu-tum” resonó más fuerte.

Entonces se escuchó por dentro: Se sintió y se dijo: n tengo ritmo, sigue habiendo música en mi interior. Aunque me arrebaten todas las melodías creadas. Ésta empieza de cero, es nueva, y la voy a crear yo…”.

Es mía, es la auténtica melodía de mi corazón.”

 

Escucha siempre a tu corazón, las notas, notas son. Y cada día te cantarán una canción diferente. Aunque creas que pertenece a la misma banda sonora, El único sonido verdadero del que puedes renacer está dentro de ti mismo.

Tu-tum.

Comienza, tal vez Dios ha decidido cambiarte tu estilo de música para una melodía mejor.

La pianista

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