Este último mes ha sido un tiempo de introspección, revisión y profundidad emocional para limpiar y depurar nuestros bajos fondos.

Hemos salido del mes de Escorpio y ya estamos en el fuego maduro Sagitariano.

En este artículo compartiré con vosotros las energías que se desatan del arquetipo del centauro con flecha y deseo que lo viváis con el optimismo con el que este signo se caracteriza.

La primera vez que sentí una conexión sagitariana, fue con el fuego de Aquiles. Aquiles era un caballo blanco, con quien tuve una conexión muy especial. Era terriblemente bondadoso y poseía una fuerza energética descomunal.

Con él me sentía a gusto, y podía rozar con las yemas de los dedos su impulso y vitalidad. Pues bien, no se me ocurre mejor ejemplo para compartir con vosotros la grandeza de este ser. Sin duda alguna, poseía lo que llamo yo la llama del Fuego Azul, o como también lo asocio, la llama de Sagitario.

Comencemos…

Como los caballos, el signo de Sagitario se caracteriza por tener una energía vital, enérgica, mutable y fogosa.

El orgullo, la pasión, la verdad y los conocimientos superiores son la base de este arquetipo. Disfrutan con la exploración, son grandes viajeros, les gusta lo exótico y suelen ser poderosos e influyentes.

La sensación de moralidad y verdad absoluta acapara cualquier espectador que esté cerca de los influjos de Sagitario.

A nivel mental es una energía un tanto atrevida, digámosle, bruta en ocasiones. Por eso Sagitario puede herir susceptibilidades fácilmente al ser tan directo.  Pero en este artículo no hablaré sobre las energías densas del Centauro, si no que solo hablaré de las más elevadas y positivas.

Su campo mental es expansivo, porque le rige el plantea Júpiter, así que piensa muy a lo grande y con ilusión. Además necesita predicar y compartir todo el conocimiento que ha adquirido en su experiencia con el mundo entero.

También resulta importante para este arquetipo profundizar a nivel de pensamientos cómo se ha gestionado su sabiduría desde la perspectiva única y totalitaria de cualquier asunto.

Dispone de un gran entusiasmo para catalizar esta erudición y parecen gozar de cierta autoridad para decir La Verdad.

Su creatividad puede no tener límites, Sagitario tiene facilidades para conectar con todo el pensamiento abstracto y pueden poseer una fuerza inventiva llena de ingenio.

Otra de las energías elevadas de este signo es que son puros motivadores de la vida y muy ambiciosos. Así que es fácil arrastrarse por tanto optimismo.

Sagitario es afirmativo como dogma general, y también dispone de una gran intuición para percibir las verdades de su entorno e integrarlas con moralidad.

Desde pequeña he tenido cierta conexión con el arquetipo de Sagitario, a parte de otros más importantes que rodean mi vida. Conecto fácilmente con lunas sagitarianas porque mi propia luna tiene una elevación a Sagitario. Así que de alguna forma, entiendo la necesidad de libertad y exploración innata de este arquetipo.

El arte, la creatividad y la moralidad han estado siempre en mi escenario como medio de trabajo y superación.

Para mí Sagitario es ese caballo libre, que galopa y entiende el equilibrio cósmico de la vida.

Aquiles fue un antes y un después en la forma en la que me acercaba a los caballos. Siempre tan tímida, con miedo y respetuosa ante ellos. Sin entender porqué eran tan vulnerables y reactivos en ocasiones.

El caballo es un animal extremadamente sensible, y gracias a él, pude comprender que su magnificencia y fortaleza no están reñidas con su sensibilidad y delicadeza. Pues son animales espléndidos y llenos de luz dorada.

Pero para acercarnos al Caballo, dedicaremos otro artículo más adelante.

En esta ocasión quiero agradecer a Aquiles por los momentos compartidos y expresar mi amor por toda esa vitalidad que derrochó enfrente de mí, cuando yo aun tenía miedo a la vida.

Va por tí Aquiles, mi gran caballo blanco.

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