Desde hace miles de años, los elefantes fueron sagrados para muchas culturas, en honor a su abundancia y su sabiduría.

Pero no soy del todo experta en cómo se han desarrollado nuestras relaciones en torno al elefante como para saber de dónde venimos ni dónde nos encontramos actualmente con ellos.

En este espacio quiero compartirte las pocas experiencias de comunicación animal que he tenido con este tótem y con los individuos que conforman su especie.

Lo primero de todo, indicar, que la última vez que fui al zoo de Barcelona, tuve como objetivo comunicarme con todo animal que estuviera abierto a querer explicarme algo de su situación. No es una tarea fácil, pues supone intentar comunicarte con un animal que está bajo una presión de encierro, muchas veces medicados y que presentan estereotipas. Sin añadir encima que cuando las puertas se abren al público, los visitantes humanos interfieren con su energía y sus mentes constantemente como si de un parque de atracciones caótico se tratara.

Aquí te abro mi pequeña comunicación con 2 elefantes del zoo de aquel año:

-Me gustaría hablar con vosotros…

– Ahora no. Estamos ocupados haciendo algo importante.

Al observarles, veo que están conversando y contactando con sus hermanos elefantes. Eran otros, pero no estaban allí, se encontraban en otro lugar. La conexión era más colectiva, desde un ámbito mental. Se trataba de una verdadera reunión colectiva con su especie muy respetuosa e íntima.

Me quedé pacientemente observando en silencio. Sabía que había interrumpido algo importante.

En ese momento se acerca un individuo pequeño.

-Yo sí quiero hablar.

-Te escucho.

– Sacarnos de aquí. Os hemos cuidado y os hemos protegido durante años, ¿Por qué esto? No estamos bien… Mi unión contigo desea ser como la del polen y la abeja, unirnos y ganar las dos…

En ese momento comprendo a qué se refiere. El elefante confirma que puede haber una relación entre ellos y nosotros, pero que como antaño, debería ser beneficiosa para ambas especies. Y no comprende que lógica y dolor hay para estar donde están.

La miro profundamente y comprendo su incertidumbre. En ese momento solo me llega enviarle mucho amor.

-Eres bellísima

Al decirle esto, sorpresivamente se cruza un pavo real e interviene de forma tajante y seria:

-Romper con esto.

Siento en él una protección muy potente y masculina. Su mensaje me ha parecido muy directo. Tiene una buena relación con ellos, como de “familia” con los elefantes del espacio. Me sorprendió porque sentí que para el pavo yo parecía más una amenaza para ellos que alguien que quería comprender y ayudar de alguna forma.

Para él, era importante estar en medio de nosotros. Y seguir protegiendo a los elefantes. De mí o de cualquier persona. Cubriendo de alguna forma todo aquello.

En ese momento comprendo la dureza de la realidad y me dispongo a dar las gracias y proyectar mi profundo respeto y amor hacia esas criaturas grandes que tenía delante. Al despedirme sentí en mi cabeza…

-Confiamos en ti..

Pero era desde el sentido de que sabían los pasos que iba a dar y confiaban en las acciones que en adelante yo iba a tomar al respecto.

Esta comunicación no refleja nada novedoso que no sepamos. Sin embargo, en este último mes tuve una sensación preciosa cuando en una meditación el Tótem del Elefante vino a mí. No os voy a explicar en qué consistía, porque muchas de nuestras sanaciones son personales e íntimas, pero solo es diré que nunca me había sentido tan acogida en una manada, que la sensación de amor y pertenencia fue sanadora. Que me acunaron desde una comprensión y empatía que ninguna persona jamás me dio y que finalizando mi encuentro con ellos, me hicieron sentir su cuerpo, su potencia energética y como sentían con sus pies cada brizna y vibración de la tierra.

Eso, no se puede explicar. Eso se vive.

Así que para muchos de los lectores que veáis esto, sí, el elefante es un animal antiguo, muy antiguo, que tiene integrado el amor de la manada y muchas otras cuestiones dimensionales que el humano, se le escapa absolutamente de su realidad. No os equivocáis si sentís que son animales especiales, y que sin duda requieren de respeto. Y ante todo, Honor.

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